Foto: Ad Hoc Studios

Como ya sabéis el doblaje es un arte que requiere de ciertas condiciones para poder asegurar unos resultados óptimos. Algunas de ellas las hemos tratado aquí. Otras, las trataremos más adelante, en próximas ediciones y dentro de nuestro afán por contribuir, modestamente, a la dignificación de un sector como el del doblaje y la sonorización españolas, nuestro asunto fundamental en este Blog de la Escuela de Doblaje de Madrid (EDM).

En este sentido lo primero que hay que señalar es que el doblaje necesita como primer paso contar con unos buenos traducción y ajuste. Sobre este asunto, el director Eduardo Jóver nos recordaba recientemente que, en la labor de traducción, “una retribución precaria, te fuerza a trabajar a destajo”, según advertía en este artículo centrado en los aspectos lingüísticos que implica el doblaje de películas y series.

Hay que recordar que España es uno de los pocos países donde se dobla en diferentes idiomas, como son el gallego, el euskera, el catalán y el valenciano.

No importa el idioma. Lo importante es contar con tiempo y un buen material de partida. Algo poco frecuente, desgraciadamente, en los últimos tiempos, como explicó desde nuestras páginas Marta Baonza Jerez, traductora especializada en este campo del doblaje audiovisual, quien – sin conocer todavía el célebre ‘Sicansíos’ que se deslizó en la serie Juego de tronos – alertaba sobre uno de los principales enemigos de una buena traducción: los plazos.

Baonza suspiraba por uno de esos raros casos donde los traductores pueden manejar guiones internacionales, preparados por empresas especializadas, que facilitan la labor de quienes se encargan de traducir. Y se lamentaba de las extremas medidas de seguridad que, por miedo a piratas y filtraciones, han terminado condicionando el ejercicio de la profesión en los últimos años.

Hecha la traducción, llega el tiempo del ajuste. Normalmente en manos del director, esta labor consiste en adaptar el original a las bocas de los personajes. E implica, al menos en el caso del inglés, una importante labor de síntesis, como relataba Jover. Saber discernir el grano de la paja. Y convertir la expresión primera en un giro de similar significado en nuestro idioma. Tarea difícil, sin duda.

La sala, territorio de los sueños

Puesto en boca – sobre el papel –, llega la hora de la sala. Aquí, y después de destacar la labor de los equipos de producción y de los estudios – premiada en las dos ediciones celebradas hasta el momento de los madrileños Premios Irene de Doblaje – toca el turno del director de doblaje. Una figura que se encarga usualmente de hacer el reparto. Y aquel que más conoce a estas alturas la película. Al menos entre quienes pisan la sala.

La puerta del estudio se cierra como una escotilla. Y los actores acuden a la convocatoria con muy poco conocimiento, o ninguno, de quienes son – en la ficción – y qué terreno pisan: comedia, drama… Es el director quien les guía, y quien les facilitará las indicaciones clave para adoptar rápidamente el tono y casar su interpretación con la del actor original. Un trabajo apasionante. Y nada sencillo.

Pero sobre todo, en grave riesgo de extinción, a juzgar por lo que nos dijo Eduardo Gutiérrez, el destacado director de doblaje madrileño, quien, en una entrevista, nos proporcionó claves para entender el fenómeno creciente de la deslocalización.

Ya sabéis. Se trata de ahorrar. Pero a costa de la calidad, en opinión del popular ‘Guti’, que lo expresó de forma sintética: “Los doblajes mixtos son un pastiche”, en referencia a la cada vez más frecuente práctica de contratar las voces principales en Madrid, y dejar el resto de voces en manos de un estudio fuera de la capital, muchas veces sin unas mínimas garantías, con un doble criterio, o directamente sin ninguno, afirmaba.

¿Y cuál es el ahorro? Mucho, a juzgar por la información de que disponemos. En Madrid, para 2019, se pactó una remuneración de 51,94 euros por convocatoria y 5,69 euros por ‘take’, en el caso del cine; y de 38,95 euros, y 4,27 euros, respectivamente, en el caso del vídeo. Estos precios, muy modestos, a entender de muchos, se dividen por tres o por cuatro en el caso de Sevilla y Valencia; dos nuevos polos del doblaje, sin convenio propio, desde donde nos llegan noticias de precios como 10 euros por convocatoria y ‘takes’ a 1,10 euros o 1,20 euros.

No todo por la pasta

Pero el precio no es lo único importante. También otros aspectos de la regulación, como la longitud del ‘take’, tienen mucha importancia. Tanta que en el País Vasco esta medición de la unidad de doblaje se ha convertido en el eje de la negociación, según nos informó el combativo Xabier Alkiza, un actor de doblaje empeñado en mejorar las condiciones de trabajo de sus compañeros, y muy especialmente en euskera en la comunidad autónoma vasca, y que nos informó de la inminente constitución de una mesa para negociar allí un convenio colectivo de ámbito autonómico.

Mientras en el País Vasco se negocia, en Madrid, tras la huelga de 2017 y dos años de relativa calma, los sindicatos y los patronos se preparan para negociar un nuevo convenio para 2020, y en Barcelona se está a la espera de una sentencia judicial.

Asuntos graves entre los que se coló de rondón la voz aguda de un dibujo animado. La voz del sheriff Woody. O mejor dicho, la de Óscar Barberán, su autor en castellano, un actor catalán que se atrevió a decir basta a la poderosa Disney, que llegó incluso a sustituirle en el ‘trailer’ de Toy Story 4, y quien logró finalmente elevar sus emolumentos, tras vocear su caso a los cuatro vientos, según reflejó en un artículo el destacado director de doblaje y director de la Escuela que promueve este blog, Lorenzo Beteta.

Y es que el doblaje español es el más barato de todas las grandes economías de la Unión Europea (UE), como ya sabéis quienes estáis abonados a nuestras páginas, y que, así, pudisteis conocer de primera mano el estudio encargado por el Instituto de la Cinematografía y las Artes Visuales (ICAA) adelantado por Blog EDM.

Echadle un vistazo. Merece la pena conocer que el doblaje español es una “referencia mundial”, que añade un gran valor a películas, videojuegos y series, y que da empleo a 5.000 personas con una facturación anual de en torno a 100 millones de euros, según destaca en sus conclusiones el informe.

Y ya que hablamos de concluir, nada mejor que hacerlo con una pieza única. La que nos dejó el gran Pachi Aldeguer, actor, director, escritor, en este inquietante artículo, titulado 25/60, y que nos muestra los desatinos de un mundo gobernado por las máquinas, sin sitio para la creatividad.

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1 comentario

Juan Francisco J. F. · 30 junio, 2019 a las 2:48 pm

Creo que merecería la pena a hacer una amplia comparativa de la situación del doblaje en los principales países europeos. Por ejemplo ¿el nivel de producciones que se doblan al francés en Francia, al alemán en Alemania o al inglés en Reino Unido es equivalente a las que se doblan al castellano en Madrid y Barcelona? ¿Hay en esos países un colectivo de actores con el nivel de experiencia y habilidad que los que hay en Madrid y Barcelona y que puedan decir que viven exclusivamente del doblaje como ocurre en Madrid y Barcelona? ¿Existe en Francia o en Alemania un actor que pueda decir que es «la voz habitual de Johny Deep» o ‘voz habitual de Ramón Langa’? Etc. Cuantos más datos tengamos mejor será para el colectivo de actores (además, es fácil suponer lo que van a decir los estudios: que en Francia y Alemania subvencionan mucho más, y aquí en España no y cosas así).

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